Tengo una Pared

Mi primer trabajo infantil en el colegio se lo definí a la profesora como  «una pared azul». Creo que ya entonces tenía fascinación por las paredes. Las paredes que ocultan unas veces y otras sirven para mostrar. Se cuelga en la pared, o directamente se interviene y pasas a formar parte de ese espacio a dejar tu impronta en él. Siempre he defendido que los espacios tienen identidad por sí mismos y que por lo tanto los entiendo como algo más que meros contenedores. Es quizá por eso que surge la idea de » Tengo una pared» como una forma de retrato, pero de un retrato más allá de la apariencia física de los que habitan ese espacio con esa pared. En Tengo una Pared trabajo a partir del espíritu del espacio y de sus habitantes. Digamos que lo cuento de otra manera y como toda narración o retrato hay una parte de mí en él. Por que un retrato es un diálogo, del que retrata y del que es retratado, por eso es tan importante cómo se encuentren ambos «sujetos». A veces el retratado no es una sola persona, sino una idea o más bien un espíritu emprendedor.

Si tú también tienes «una pared»* y una historia que contar contáctame.

*pared entiéndase como soporte bien espacial, bien de otro tipo, como podréis ver en las obras realizadas.